¿Estás contratando al que brilla o al que en realidad hace el trabajo?
"Los Siete Magníficos" es una de esas pelis que te deja pensando.
No son héroes de manual, ni tipos perfectos. Tienen fallos, arrastran su pasado, pero cuando se necesita ayuda, son los que se ponen manos a la obra.
¿Cuántas veces, en una empresa, se ficha a alguien con un currículum impecable, mil títulos, referencias de oro… y cuando toca remangarse y trabajar, no da la talla?
Lo que en realidad necesitamos no es al más brillante, sino al que se ensucia las manos, al que no le importa meter horas cuando toca, al que no se bloquea con cualquier contratiempo.
Dejemos de buscar superestrellas que no se adaptan.
Elijamos a los que, aunque tengan defectos, tienen lo que importa: hambre, constancia y la capacidad de pelear cuando las cosas se ponen feas.
En nuestro equipo necesitamos gente que haga el trabajo, no figuras decorativas.
Gente dispuesta a dar la cara cuando toca, y no en el que solo impresiona en una entrevista.
Porque cuando las cosas se compliquen, lo importante no es quién brilla más en LinkedIn, sino quién empuja para resolver el problema.
¿Quién responde cuando más lo necesitas?
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